|
Pues eso intentaré hacer a partir de este
momento, y mientras tus ojos sigan
recorriendo cada una de mis letras.
Hola, Soy Sinda, alguien real, sexual, sin
edad, ni futuro y con una historia:
argentino-española de pura casualidad...
Poetisa, guionista, catequista, aprendiz de
guitarra, compositora y escritora. Hija,
hermana, prima, tía, sobrina, madrina;
esposa, amiga, amante, compañera.
La desconocida de la misteriosa sonrisa. La
ama que nunca está en su casa; y no me mires
a los ojos, porque te puedo asustar...
Soy una estudiante autodidacta de: ciencia,
geografía, historia, astronomía, terapias
alternativas, yoga,
música, psicología y religión.
Trabajadora de las profesiones que no hacen
perder la dignidad y que utilizan mucho la
razón y el corazón.
No quieras conocerme, no desees mantener una
charla ni un café conmigo; mientras no
sepas, cómo llegaste ni a qué has venido.
Porque yo... no cumpliré las promesas que
otros con vos no han cumplido; y cuando
tenga que hablarte, solo lo haré con gestos
o símbolos...
Alguien difícil de comprender, de encontrar
y de alcanzar. Una ariana soñadora y
rebelde, que persigue sus sueños hasta
hacerlos realidad.
Soy también, una peregrina sobre mi tierra
asturiana. Ciudadana del mundo de la
contradicción. Gaviota en el cielo, mariposa
en las flores; tengo alas y veo en lo
invisible: lo que es y lo que no son...
¿Algo más?
No concibo a la vida sin amor y al amor, sin
la pasión.
No me interesa cambiar al mundo ni a nadie.
Ya tengo mucho trabajo, al dirigir mi propia
vida y seguir mi vocación. No soy la
princesa de ningún príncipe azul. No soy la
mujer de tus sueños. No soy ella. No soy
vos.
Ante un ataque de mi adversario, me
convierto en camaleón, paso muchas horas en
solitario, inmóvil; y cambio de color según
la ocasión. Muerdo cuando me enfado, muerdo
también cuando amo pero no hago sentir
dolor. Yo no duelo, ¿vos dolés?... (decime
que no).
Aunque no permita la entrada, a mi vida, de
cualquiera; los que me conocen, los que ya
han atravesado mi puerta, saben que en mi
alma pueden refugiarse cada vez que lo
necesiten. Y que en mi corazón, hallarán un
amor suave, liviano, fresco, generoso y
gratuito; un amor que los hará sentirse
libres y conocerse mejor.
Lo siento, así soy yo. Y si te ha molestado
algo de lo que leíste, si notás en tu pecho
cierta revolución; no continúes leyéndome,
porque te sentirás cada vez peor...
Un beso, de Sindi (la poetisa que hizo un
pacto para vivir...)

Sinda Miranda |